
Susurros del corazón nos cuenta la historia de Shizuku Tsukishima, una adolescente cuya gran pasión es pasar su tiempo leyendo en la biblioteca donde trabaja su padre, lo cual la lleva a tratar de escribir canciones. Es así que un día descubre algo curioso: todos los libros que ha elegido ya han sido previamente elegidos por alguien más, con lo cual Shizuku comienza a imaginar de qué tipo de persona se trata. Casi al mismo tiempo, Shizuku deja olvidada una de las letras que está escribiendo y al volver por ella, descubre que está en manos de un muchacho que termina devolviéndosela no sin antes reírse de la pobre chica. Poco después y debido a cierto suceso, Shizuku comenzará a visitar una tienda de antigüedades, descubriendo además quien es el chico que ha escogido los mismos libros que ella: Seiji Amasawa. Y eso no es todo, pues lo primero que se le viene a la cabeza a Shizuku una vez que lo ve en persona es que él es el mismo chico que se burló de ella días antes...
Es así como lo siguiente es un claro rechazo de parte de Shizuku que sin embargo, y tras varios acontecimientos, comienzan a llevarse mejor y Seiji le cuenta que su sueño es el arte de fabricar violines, por lo que le gustaría viajar a Cremona y así convertirse en Lutier. Mientras tanto Shizuku deberá pensar sobre su propio sueño en la vida y si se arriesgará por el o no...
Por un libro supieron de la existencia del otro,
por una canción se conocieron,
ella se enojó claro...
Por un gato se volvieron a encontrar,
y esta vez ya no se soltaron jamás...
Lo primero de lo que nos percatamos es que si en algo sobresale Susurros del corazón, es en el realismo de su historia, pues lejos de manejar una temática llena de fantasía, la película nos pone los pies en la tierra y nos hace participes de una historia llena de cotidianeidades y de superación personal, de gente normal pasando sus días de forma común y corriente. Y he aquí su magia, pues esta aparente normalidad nos permite ver un reflejo de lo que es ser joven y estar al principio de nuestro camino, ya sea que esté definido o no, tal como lo muestran sus protagonistas: Por un lado Seiji, quien desde el principio tiene fija su meta y por tanto sabe que tendrá que hacer para alcanzarla. Por el otro, está Shizuku y su búsqueda de aquello que la apasiona, de lo que quiere hacer con su vida. Y ya sea uno u otro, ambos nos enseñan que a veces solo se trata de dar un salto de fe y de creer en nosotros al seguir nuestros sueños.
Pero henos aquí con ansias de una bella historia de amor... Y sí, Susurros del corazón cumple perfectamente con esta premisa, entregándonos una dulce visión sobre el primer amor; y también una divertida y curiosa y, sobre todo, natural... De esas que avanzan poco a poco, pues lejos de tratarse de un amor a primera vista, el de Shizuku y Seiji empieza siendo un rechazo de parte de ella, odiándolo por sus burlas; y luego se reencuentran y comienzan a conocerse, y entonces ese odio se transforma en amistad, en cariño y finalmente en un amor que se basa en reconocer los sueños, las virtudes y también los temores e inseguridades del otro. Porque sí, querer a alguien por sus virtudes es muy fácil, pero amarlos por sus defectos y ayudarlos en su camino es lo realmente importante, lo que los lleva a caminar lado a lado...
En definitiva, un romance como pocos, perfectamente desarrollado en 2 horas de filme y sobre todo, una historia sobre como los pequeños detalles, son los que resultan los más valiosos al momento de recordar al ser amado, ya sea familia, amigos o pareja... Eso sí, Susurros del Corazón puede no ser una película que guste a todo el mundo. Y es que aún con lo conmovedora y dulce de su historia, quizá alguien pueda echar en falta la tradicional fantasía de Ghibli, tomando esta obra como algo bueno, pero sin un gancho inmediato. Esto, sin embargo, se compensa totalmente con el potente desarrollo de sus personajes, haciendo que pese a su sencilla (a simple vista) trama se vuelva algo que quedará en nuestra memoria.
Vi tu nombre en las tarjetas de biblioteca hace mucho. Hasta me senté junto a ti ahí.
Leía los mismos libros que tú sólo para poner mi nombre junto al tuyo...
-Seiji Amasawa
La animación de la película es de una bella tesitura (como todo lo que este estudio crea) y al mismo tiempo se aleja de la magia usual del resto de obras Ghibli. Y aun así, pese a apostar por un mundo real, Susurros del Corazón entrega escenarios llenos de detalle en cada tienda, en cada rincón de la biblioteca y en cada paisaje abierto, transportándonos desde el primer momento a ese Japón de los 90's. Mención especial a 2 escenarios en particular: El primero es la tienda de antigüedades del abuelo de Seiji, la cual está llena de color y objetos de todo tipo (el reloj es genial), casi como una versión previa del cuarto de Howl en El Castillo Vagabundo. El segundo y también uno de los más icónicos, es el cuarto que comparte Shizuku con su hermana y, sobre todo, su escritorio, repleto de libros, hojas de papel y su lampara de luz (¡donde están Lofi songs!?). Sin lugar a duda, uno de los trabajos más completos del estudio y paradójicamente, uno de los más comunes en cuanto a su contenido. El diseño de personajes por otro lado es cortesía de Kitaro Kosaka (Akira, Spirited Away, Howl's Moving Castle) y nos presenta un diseño bastante adecuado (e innovador) para la época, con el característico trazo del estudio que brilla principalmente en los 2 protagonistas, así como en el diseño del Barón, posteriormente usado para Haru en el reino de los gatos.
En cuanto al apartado sonoro, cortesía de Yuji Nomi, tenemos una gran variedad de piezas llenas de ritmo y energía que, además, logran transmitir la calma y cotidianeidad inherente a la película. Sus piezas vocales eso sí, son las más sobresalientes, teniendo como joya de la corona un tema de John Denver interpretado por Olivia Newton-John: la canción "Take Me Home, Country Roads", la cual toma importancia al ser interpretada por Shizuku en una de las secuencias principales, reflejando su sentir, así como el camino a la madurez y la búsqueda de su sueño. También se puede apreciar que esa es la canción cuya letra encuentra Seiji, convirtiéndose así en clave para su primer encuentro.
De entre todas las fantásticas joyas del estudio Ghibli, Susurros del corazón es quizá una de las más tiernas y realistas, contándonos una dulce historia de amor sí, pero también de amistad, de apoyo mutuo y de como 2 personas comienzan su propio camino, lado a lado, para alcanzar sus sueños. Si tienes ganas de algo que te mueva el corazón y te deje una sonrisa en el rostro, Susurros del corazón es una obra que definitivamente debes ver, ya sea en solitario, con la familia, amigos o mejor aún, con esa persona con la que compartes tus sueños...
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