
a review by Cebeve

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Lo primero que suele llamar la atención de esta historia, es el age gap (la diferencia de edad entre los protagonistas), sobretodo cuando se tiene en cuenta que contiene el género de "romance". Sin embargo, cabe aclarar que ese factor no está relacionado a un morbo, sino a la esencia final que da la autora con su obra. El hecho es que un adulto de 45 años ha vivido muchas más experiencias y puede, por ende, comprender los sentimientos de una adolescente de 17 años que se encuentra "bajo la tormenta". Algo que él ha vivido, y sabe reconocer, al mismo tiempo que trata de protegerla al no darle falsas esperanzas y siempre establecer límites claros. Uno de los momentos más emotivos, es el abrazo que le da, luego de que ella llore al creer que su amor (además de no correspondido) es una molestia para él. Él, comprende que abrazarla puede que la confunda, pero también quiere comprenderla en un momento de agobio como el que ella siente "En este momento, cerraré mi paraguas y me mojaré en tu tormenta", piensa. Y es que ese paraguas, está dado por la experiencia que nos prepara para las futuras tormentas que nos lleguen. Similar al exámen psicológico del "Hombre bajo la lluvia" que mide las defensas ante la adversidad de un posible paciente, Kondou representa ese hombre ya preparado que decide por un momento, estar igual de indefenso que Akira con sus sentimientos. Dicho esto, volveré a mencionar, que en ningún momento el age gap es un factor de morbo, sino que es necesario para el mensaje final que mencionaré más adelante.
En el aspecto técnico, el diseño (sobretodo de Akira) es muy lindo, con un gran uso de la paleta de colores acorde a las emociones del momento. Tiene muchos detalles en la imagen, y no abusa de la chibización de los personajes. Lo cual, también, le otorga un tono más serio. Los personajes están bien definidos, y el foco está muy claro en los protagonistas. Aunque, a medida que avanza la historia, se va a enfocar también en los dos mejores amigos de cada uno, y su relación con ellos (y con sus sueños particulares). En ambos, el rol del amigo más cercano, es el reflejo de aquello que ellos no son porque no se animan, porque se han rendido o porque simplemente decidieron alejarse de ese sueño en común. Y esto cobra mucha más importancia en los últimos capítulos. Tanto el opening como el ending son preciosos, a nivel música y animaciones. Y van acorde también al sentir de toda la serie, particularmente el Ending, que mezcla la nostalgia de Kondou con la tristeza de Akira.
La obra en general, tiene dos tópicos. El amor como un sentimiento intenso, pasional y confuso, sobretodo en la juventud. Y la pasión personal por una meta o un sueño a cumplir. Esto segundo es algo que ambos protagonistas han dejado de lado, cada uno por una circunstancia que le es propia, y que vuelven a cuestionarse cuando su relación se vuelve más cercana (amigos). Akira ve en Kondou una sabiduría respecto al presente y el futuro que ella no posee, acompañado por su carácter amable que hace que ella sienta ese amor (que uno puede relacionar con aquél que sentimos alguna vez por un profesor/a que nos pareciera muy interesante o admiráramos). Ella no lo sabe, pero ese amor probablemente sea algo pasajero, Kondou sí lo sabe. Y es por eso también que no toma ninguna iniciativa con esa chica que le repite una y otra vez que gusta de él. Porque, además de tener en cuenta su lugar como adulto, también comprende ese sentimiento mejor incluso que Akira. Y por eso, quiere protegerla. Y le aconseja y la alienta con sus cosas, pero siempre manteniendo una distancia prudencial. Cada uno ha tenido su propio fracaso con sus pasiones, Akira con el atletismo, Kondou con la escritura. En una conversación sobre la naturaleza de las golondrinas (que arman su nido en lugares dónde la lluvia no pueda mojarlos) Kondou reflexiona "La golondrina sabe que cualquier lugar que la proteja de la lluvia, la privará también del sol". Esta metáfora aplica a ambos y su postura frente a ese sueño frustrado que han decidido no retomar, el que no apuesta no pierde, pero tampoco gana. En conversación con su mejor amigo de la universidad, ahora un escritor famoso, con el que se ha reencontrado luego de 10 años, éste le dice "Estás en medio de tu propio camino". Vos sos tu propio obstáculo. Esto puede aplicar a muchas cosas, pero es particularmente interesante verlo aplicado en una historia sobre el amor. A uno mismo, especialmente.
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