Hoshu Mamoru Ino es sobre un Perro de nombre Happy que es adoptado por una niña y termina bajo los cuidados de su padre. Y una segunda línea argumental donde un trabajador social investigará sobre aquel señor a quien Happy conocía como "Papá".
A simple vista, pareciera ser una historia sobre un perro, pero deteniéndose a reflexionar, uno cae en la cuenta que trata más bien de los sentires del Ser Humano. Son esos momentos en que nos encontramos hablando con nuestro amigo para decirle nuestras preocupaciones mientras la vida sigue sucediendo.
Abarca diferentes emociones como los Sueños, los Arrepentimientos, el Rencor, la Malicia, la Soledad, la Dejadez, entre otros. A través de los ojos del Perrito, veremos cómo es que las Vidas Humanas se relacionan por momentos, así como las circunstancias que hacen separarlos.

Hay momentos donde conocemos la Malicia del Ser Humano o su falta de Responsabilidad, en algunos casos, vemos que es justificado, pero en otras conocemos que es por su manera de ser. _En algunas ocasiones, "Papá" llega a manifestar su arrepentimiento por todas las acciones que pudieron haber alejado a las personas que él quería, pero mediante la narrativa de Murakami, entendemos que a veces no sólo se trata de las acciones que realizamos sino del aprender a comprender y saber perdonar._
Tomado este punto, se señala en algunas ocasiones que no sabemos qué es por lo que está pasando cada persona, entonces ninguno de nosotros está en posición de juzgar las acciones de los demás.Yoshio es un buen padre y una buena persona, un hombre algo torpe pero serio y convencional, algo indolente dicho sea de paso al que le cuesta mucho adaptarse a la evolución de la familia y la sociedad y por ello ve como su vida cambia muy deprisa y los años pasan casi sin darse cuenta dentro de la rutina (aunque para Happy el paso de los años era más notable al envejecer siete años por cada año humano). Personas como Yoshio nos podemos encontrar en nuestro día a día, que viven cumpliendo con su deber y respetando las reglas de convivencia, a fin de cuentas. El animal llamado Happy, por su parte, es un perro fiel, que siente un afecto sincero por su dueño, sin cálculos ni pretensiones. No me atrevo a decir si es un Akiba Inu, un Shiba Inu o un Akita, pero sí a que fue recogido de una caja abandonada por Miku-chan, la hija de Yoshio, y es un perro cuya vida es feliz.
Es un perro que valora cualquier cambio o situación, incluso le da alegría. Ahora será la única compañía que ayude a su dueño a ver la luz al final del túnel en un viaje hacia lo desconocido. Juntos emprenderán un viaje en el que cambiarán de ciudad y tendrán que adaptarse a las circunstancias que les rodean, pero sin perder un atisbo de humanidad, ya sea dándolo todo por un ser querido o ayudando a aquellos que lo necesitan sin pensar en nada más. Un viaje que les enseñará que la vida tiene dos caras, una amable y tierna y otra dolorosa y triste. Se dice que las personas se sinceran delante de sus perros y que imagen del perro que observa las estrellas como si quisiera alcanzarlas es una metáfora de quienes anhelan lo imposible…
Uno de los aspectos más agradables durante la lectura es el hecho de que, aparte de los personajes humanos, los propios perros que aparecen se convierten en narradores, pues con su consciencia nos van contando lo que ellos van viviendo, los sentimientos que experimentan con sus dueños con cosas tan habituales como dar un paseo, viajar en coche, comer una rica comida o incluso pensar que los están dejando abandonados. Y es que ‘El Perro Guardian de las Estrellas’ es por encima de todo una obra de sentimientos, muy emotiva y cercana, donde se nos demuestra que la naturaleza humana puede jugar malas pasadas, donde la vida puede cambiar de un día para otro, pero donde unos seres entrañables pueden tener más concepto y valor de la amistad y la lealtad.
El guion por su parte ya habréis podido deducir que es triste, pero de una tristeza que se mezcla con la melancolía y la alegría que «sufren» sus personajes, tanto humanos como animales. Las historias se entrelazan a la perfección dentro de una estructura compleja que nos lleva a rememorar y a conocer que fue de otros personajes o la relación que guardan entre sí, como si de una historia coral se tratase. Dentro de todo, la crudeza puede tener su lado menos duro y aquí es donde entra en escena la relación que se establece entre los personajes y sus mascotas, perros en todos los casos, donde estos últimos cobran protagonismo con sus propios diálogos, pensamientos e inquietudes, demostrando que pueden llegar a ser más humanos que las propias personas, que pueden ayudarnos a superar cualquier situación que se nos presente. En definitiva, no puedo más que recomendaros este manga, uno de los mejores que he leído últimamente y que ocupa un lugar destacado dentro de mi biblioteca. Si os gustan los animales, queréis leer una obra adulta y disfrutar de unos personajes con mucha profundidad.
Cabe destacar que el dibujo de Takashi Murakami es muy bello con muchos detalles en sus viñetas. Tiene un bonito diseño de personajes, pues cada uno de ellos es único. A su vez, los escenarios que presenta son bellos y manifiestan algunos de los paisajes que son típicos de Japón.