

Durante mucho tiempo, nuestro corsario espacial favorito tuvo un gran apoyo entre los fans de las obras del universo de Leiji Matsumoto. No a cualquier serie le hacen una precuela -más bien una especie de precuela que cambia parte de la historia establecida- en forma de película que luego termina por continuar en una serie. Pero tampoco les culpo por querer más y más del gran Harlock porque en su tiempo pocos podían competir con semejante líder carismático, exceptuando a personajes como Char Aznable de Mobile Suit Gundam (1979). Harlock atrae al público por ser un hombre de principios, que sigue a su corazón. Es valiente y leal a sus compañeros, entre otras virtudes. Respecto a la película, se podría decir que nos aporta una visión algo distinta sobre el inicio de las aventuras de este hombre, así como narra y explica el vínculo entre las familias de Harlock y Touchiro desde hace cientos de años.
Una vez más, Harlock intenta transmitirnos su idealismo y romanticismo tan propio de un soñador que nunca se rinde ante las dificultades que presenta el hecho de alcanzar sus metas. En esta ocasión, nos topamos, sin embargo, con un Harlock frustrado ante la incapacidad de hacer frente a los invasores que han ocupado la Tierra. Como se puede ver en la sinopsis, los terrícolas ahora están bajo el control de un gobierno extranjero que les ha quitado su libertad, dejándoles en un estado humillante de sumisión. Sin embargo, la llama de la esperanza no se apaga aún, tal como demuestra la voz de Maya, quien anima a su pueblo y, sobre todo, a Harlock para que no se rindan y sigan luchando por lo que creen no debe ser arrebatado de sus manos. Además, Maya también es importante para Harlock porque es la mujer que ama, lo cual servirá más tarde para que Harlock tome el mando de la rebelión.
Es curioso como los ideales que impregnan toda la obra, desde la atmósfera hasta las palabras sacadas de la boca de su elenco principal, no acaban por causarnos una sensación negativa. Es decir, que no pensemos que son meras sandeces propias de ilusos sino que llegamos a tomárnoslos en serio por imposibles que resulten. La filosofía de estos valientes que resisten ante la opresión cala sin mucha dificultad en nuestro interior normalmente lleno de escepticismo. En esto mucho tiene que ver el pirata quien muestra numerosas virtudes a través de sus acciones como el poder confiar en su palabra, no traicionar a la Tierra por nada en el mundo o no dejarse humillar ante las burlas o provocaciones de otros. También llegas a apreciarlo más por las continuas pérdidas que sufre como las promesas que no pudo cumplir. No solo es alguien idealista que siempre triunfe. Otros personajes como su amigo Touchirou, aunque este sea más glotón y emocional, están en una línea similar.
El caso de ambos personajes resulta especialmente importante porque la película nos muestra el profundo lazo que hay entre ambos desde hace muchas generaciones en sus respectivas familias. Es decir, es un vínculo de amistad entre hombres que va más allá de los propios individuos. El destino los ha unido para que estén juntos y, si es necesario, se sacrifiquen uno por el bien del otro. Un sentimiento capaz de llegar tan lejos es difícil de explicar, pero fuerza emotiva no le falta. Se podría decir que es uno de los talentos del maestro Matsumoto. En esta película se encuentran por primera vez en un bar donde rápidamente conectan por sus sentimientos parecidos y luego pasan a ser buenos amigos cuando se ayudan mutuamente en una pelea contra varios soldados de Illumidas.
Al amor por Maya y la amistad de Touchiro, debemos suma un tercer actor: los Tokarga. Al igual que los terrícolas, los Tokarga son un pueblo sometido cuya destrucción es inminente. Debido a esto, se unen con la resistencia terrícola para evitar esta tragedia, ya que para ellos su hogar es lo más importante. Podría decirse que es un pueblo caracterizado por su valor y amor por su tierra y gente. En la obra nos sirven para el propósito de mostrar lo que le podría ocurrir a la Tierra en un futuro próximo si de verdad los terrícolas no combaten a los ocupantes. Al final, Harlock decide rebelarse contra ellos y ganar la ansiada libertad, aunque no logra conseguir todos sus objetivos como más tarde vemos: su amada muere, el planeta Tokarga es destruido y es exiliado de la Tierra. No obstante, ninguna guerra se ha librado sin perder nada. Este canto por la libertad y esta exaltación de los sentimientos sigue causando un efecto poderoso en la audiencia.
En otras áreas, debo comentar que este producto puede ser más disfrutable para aquellos que conozcan de antes al Capitán Harlock. La esencia de las obras de Leiji Matsumoto no es fácil de comprender la primera vez y algunos personajes son representados más por sus valores que por tener una buena caracterización y desarrollo. Sin embargo, no es que le falten cosas buenas. En primer lugar, los valores técnicos llegaron bastante lejos en comparación a otros largometrajes del mismo Toei. Por ejemplo, Queen Millenia Movie (1982) fue bastante más decepcionante en el apartado animado. No es que la animación fuera lo mejor, pero tenía sus méritos. Los fondos eran muy detallados, aunque los diseños de personaje sean los mismos calcos de siempre. Verdaderamente lo más sobresaliente es la banda sonora compuesta por Kouhei Tanaka que me asombra con su música orquestal. Iba totalmente en consonancia con el espíritu y valores de sus personajes. Además, esta resulta alcanza su máxima efectividad cuando estamos en el clímax con esa batalla final entre Harlock y Zeda.
Sin restarle valor poético, no puedo decir que esté muy cerca de la maestría. En primer lugar, el ritmo es muy lento en su primera parte. Por un lado, se hacen varios retrocesos al pasado donde podemos vemos a los antepasados de Harlock. Por otra lado, la rebelión aún se está gestando por lo que la mayoría de acontecimientos que le siguen suceden todos después. En segundo lugar, la verosimilitud sigue siendo un problema grave porque nuestro protagonista tiene una suerte endiablada, casi providencial. En ocasiones, incluso carece de sentido que salga con vida. Un primer ejemplo sería cuando intenta salvar a Maya y a este le disparan, estando además rodeado. ¿Cómo es posible que pudiera escapar sin que le persiguieran y no morir desangrado? Pero peor es la batalla final contra la flota enemiga porque literalmente ganan gracias a un deus ex maquina (sí, esa explosión que causa una especie de pliegue en el espacio). Cabe decir, que no tiene mucho sentido que el general enemigo permita a Harlock hacer lo que quiera. Entiendo que es un hombre noble y que desea responder a su espíritu, pero es el líder de los invadores. Tuvo varias ocasiones para arrestarle porque el sabía que le acabaría dando causando grandes molestias. Por último, debo decir que la exaltación de los sentimientos que hace la película a través de sus discursos puede llegar a ser excesivamente pesada en algunos puntos. Entiendo su función, pero hay que cuidar de no abusar de esta herramienta porque al final el espectador puede llegar a cansarse.
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