

Seguro que alguna vez habéis leído creepypasta de Pokémon o visto algún final falso de Doraemon o Campeones, ¿verdad? Por lo general, estas franquicias siempre han sido para los más pequeños, pero cuando vemos que alguien las transforma en algo más serio nos produce una sensación extraña e impactante. Lo mismo ocurre con esta película de Urusei Yatsura. Todos sabemos que esta serie es una alocada comedia, pero... ¿qué pasaría si de repente fuera algo más serio?
Tal vez exagero un poco en el primer párrafo, pero la verdad esta película dista bastante del conjunto cómico que es el resto de la franquicia. Puede considerarse algo fresco dentro de ella por el distinto enfoque. Poco después de iniciar este segundo filme se nos están dando indicios de que esto será diferente y no tanto la misma comedia de siempre. Nada más salir de la escuela, Ataru y Mendo recorren en automóvil las calles de la ciudad. Aquí se nota algo diferente: las calles están vacías y reina un silencio y oscuridad inquietantes. Junto a la música se crea una atmósfera inquietante que nos absorbe. Las únicas señales de vida parecen ser ellos y las luces de los semáforos y locales, pero luego aparece una procesión tocando música, seguidos de una niña a la que no vemos el rostro.
Pasamos al siguiente día y vemos que hay elementos contradictorios como el hecho de que los personajes sigan hablando de que mañana sea el festival y el cansancio general. Uno de los más cansados, el profesor Onsen, al llegar a su hogar nota que todo está cubierto de polvo y moho como si pasaran meses o años desde que estuvo ahí. Él le cuenta a la enferma Sakura esa sensación de déjà vu que tiene al salir del instituto y la incapacidad para recordar lo que hizo hace unos días o mismamente ayer, sumando al hecho de que parece que tampoco son capaces de acordarse de cuanto queda para el festival. Sakura duda de él, pero ella misma toma consciencia de las incongruencias presentes y deja de insistir en el agotamiento del educador. Efectivamente parecen estar atrapados en un bucle temporal donde están repitiendo lo mismo una y otra vez.
¿Un buen giro en la historia, no? La obra ha pasado de ser cómica en su mayor parte a crear una trama de misterio sobrenatural que implica directamente al instituto Tomobiki. Además los elementos audiovisuales refuerzan esta idea como la presencia de las mariposas -desde antiguo se dice que pueden viajar entre mundos- o el tipo de música empleada. Pero tampoco se olvidan las costumbres y se relaciona el misterio con la leyenda de Urashimo Taro, una de las primeras historias que tienen que ver con viajes temporales y que en cierta medida retrata la situación que viven. Entre tanta incógnita, los personajes dan el paso de desentrañar el misterio, aunque esta vez Sakura y Mendo (al ser los más serios y cuerdos) agarran el papel protagonista durante un tiempo en vez de que Ataru tenga la voz cantante. Entre ellos y con ayuda de los demás van consiguiendo más psitas que les hacen llegar a la respuesta al misterio: están dentro de un sueño.
Y aquí está el meollo de la cuestión porque todo lo que ocurre carece de sentido: los días se repiten, la ciudad y las calles están vacías de noche excepto la casa de los padres de Ataru y una tienda de alimentación cerca de ahí, desaparecen varias personas y toda la ciudad se encuentra encima de una tortuga gigantesca. No obstante, tras encontrar al culpable -un ser capaz de fabricar y manipular los sueños- el espectador se da cuenta, mientras Ataru intenta despertarse, de que la frontera entre el mundo real y el mundo de los sueños es delgada. El protagonista durante su intento por volver a la realidad visita innumerables mundos que parecen tan auténticos como el nuestro y de igual manera el culpable de tanto crear estos sueños deja de darle importancia a saber que es real y que es ficticio. Cuando uno está experimentado un sueño, siente que eso es lo auténtico, que está viviendo algo real inclusive aún cuando hay ciertas contradicciones. ¿Cómo puedo yo dudar de aquello que siento y percibo como genuino y decir que es falso? Entonces, ¿qué es la realidad y qué es un sueño? Es la pregunta que parece dejarnos la película.
Por otra parte, puede parecer que esta película no conserva nada de la serie original, pero mantiene muchos momentos cómicos durante el transcurso de su duración. Como no gracias a Ataru, Lum y compañía, los cuales no caen fácilmente en la desesperación ni en el desánimo. Ejemplos de estos los tenemos en Ataru acosando a la hermana de Shutaro o a este trayendo un tanque al instituto para hacer gala de su riqueza. Incluso cuando parece que el líder del grupo de fans de Lum está desmoralizado, notamos la burla sutil porque empieza a relatar su situación como si fuera uno de los pocos supervivientes en un mundo donde todo está por determinarse. Es más es Ataru quien toma las riendas de la historia en el último tercio y su enfrentamiento con el causante de todo el lío. En cuanto a la animación poco tengo que decir más que se nota que el presupuesto para la película es mayor que para la serie y se nota en su calidad, pero no encuentro un aspecto que destacar más que algunos detalles
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