
a review by fedefede99

a review by fedefede99
No existe género en el animé más cliché que el escolar. Seguramente haya consenso casi unánime al respecto. Ya todos conocemos los clubes escolares, los festivales culturales, las vacaciones y los episodios de playa, los chocolates y San Valentín y podemos seguir. Sorprende que algo tan trillado pueda seguir siendo exitoso y saque innumerables series año a año. Hay quien dice que su éxito se debe a que es el periodo más feliz en la vida del japonés. Para nosotros, los occidentales, el apego no es tan fuerte; y luego de un par de exponentes, nuestro interés decae. Muchos otros géneros intentan innovar, pero veamos algo más interesante y paradójico: ¿acaso se puede hacer algo distinto haciendo lo mismo? La respuesta afirmativa es Hyouka.
Hyouka es una serie en la que no pasa nada relevante realmente, pero te invita a jugar con las pequeñas cosas cotidianas que consumen nuestro tiempo. Busca que nos metamos en la piel de los protagonistas, que juegan a ser detectives y se emocionan cuando un misterio los interpela por más ridículo que a simple vista pueda parecer, como por qué no se repitió un anuncio de dirección en el altoparlante o por qué el profesor miraba mucho una ventana en la clase. Es una serie que refleja la juventud como una etapa llena de cosas por hacer y por descubrir. Su virtud radica en crear una ilusión que convierte esos eventos tan comunes y cotidianos en grandes aventuras que nada le deben envidiar a los grandes policiales y sin dejar de ser un slice of life. Esa ilusión tiene dos grandes motivos: 1. El excelentísimo trabajo de parte de Kyoani 2. La buena escritura.
Normalmente, en las reseñas dejamos el apartado técnico para el final, pero éste es un caso tan sobresaliente que no puedo más que hacer una excepción a la regla. Kyoani dio en el clavo al darle identidad a esta serie. Si tuviera que definirla en una palabra sería “exagerado”. Lejos de ser algo negativo, es la que vuelve tan especial. Su trabajo no se encasilla meramente en un virtuosismo técnico sin repercusiones en la experiencia. Todo tiene un porqué.
El arte es maravilloso. Los fondos rebosan de detalles y son sorprendentemente consistentes a lo largo de todos sus episodios. Muchas veces en éstos podemos encontrar pistas que luego nos serán de utilidad para resolver los misterios. Por otra parte, que la escuela esté llena de movimiento, de clubes, de toda clase de personajes crea en el espectador la idea de que es un lugar lleno de vida donde siempre están pasando cosas y, por tanto, hay muchos más misterios por descubrir. Esto se ve más claramente en el festival cultural.
La banda sonora se compone en su mayoría de música clásica. Ésta brinda un aire de solemnidad lo más mundanos y refleja perfectamente el estado de ánimo de los protagonistas, como cuando Chitanda lanza su mítica frase “no puedo dejar de pensar en ello” u Oreki para sus adentros encuentra un desafío o en esos momentos de típica melancolía adolescente por problemas que a ojos adultos pueden parecer irrelevantes, pero lo son todo para ellos. En definitiva, la dirección, que enhebra lo visual y lo sonoro, es impecable, al punto de crear atmósferas intrigantes y cargadas de suspenso. Kyoani eleva las preocupaciones mundanas a la magnificiencia y consigue que nos emocionemos por toda clase de situaciones escolares de lo más cotidianas.


Hablando de la escritura, destacamos dos aspectos fundamentales. El misterio y sus personajes. Si bien, como ya mencionamos, los casos a resolver son sencillos y están muy bien estructurados y siguen razonamientos sólidos. Hyouka no comete el vicio de muchas series de no darte todos los elementos necesarios para resolver el caso antes de llegar a la conclusión final. Esto afianza aún más su carácter interactivo con el espectador y produce el gancho que crea esa ilusión de grandes misterios. Sin embargo, hay que resaltar que esta serie nunca se olvida que es un sol de “estudiantes jugando a ser detectives”, lo que significa que la verdad de algunos interrogantes son inchequeables, ya sea porque son demasiado antiguos o no hay recursos para comprobar su veracidad. Lejos de ser un obstáculo o de crear insatisfacción, estas incertidumbres muestran la inmensidad del mundo, alimentando el deseo por descubrir. Por estas razones, el foco está más en los razonamientos de los protagonistas y su emoción al “jugar” que en comprobar si éstos son los correctos.
El cast de personajes es muy colorido y carismático. Partiendo por Oreki, de personalidad reservada, un tanto apático y el máximo exponente de la ley del mínimo esfuerzo pese a su gran creatividad y capacidad deductiva. Chitanda, por otro lado, es una chica alegre y curiosa que ejerce la función de despertar esas habilidades de Oreki, de hacer que se salga de su zona de confort en el momento que pone esos ojos deseosos de descubrir los enigmas. La atracción mutua es más que clara y puede dar lugar a momentos de tensión entre ambos que llegan a ser más interesantes que el misterio de turno. Es una pareja que funciona bastante bien y en la recta final se roba el show.
No obstante, ellos no son los únicos protagonistas. Por otra parte, tenemos también a Satoshi e Ibara. Si bien Oreki es mi personaje favorito, claramente, Satoshi es el más interesante y complejo al tener varios conflictos internos que esconde en una personalidad bromista y despreocupada. Diría que él es realmente el que mueve los hilos en el club de clásicos ya que es quién muchas veces introduce los misterios que despiertan la curiosidad de Chitanda y, por lo tanto, hacen a Oreki laburar xd. Finalmente, tenemos a Ibara, de personalidad más fuerte que Chitanda pero bastante bondadosa. Es una persona pasional, pero lo cuesta muchas veces expresarle sus gustos a los demás por el miedo al qué dirán. Por cuestiones de espacio dejo de lado otros personajes como la misteriosa hermana de Oreki o la prima de Chitanda, personajes que también brillan en partes concretas de la obra.
Habiendo dicho las cosas positivas, queda por mencionar lo negativo, así como también aspectos que quizá a otros no le lleguen a interesar pese a que los tomo como puntos positivos. Hyouka no es para todos. En primer lugar, Chitanda podrá ser linda y muy moe, pero esta serie no es del género “chicas lindas haciendo cosas lindas”, como el 90% de series de KyoAni. No vamos a ver las típicas situaciones moe de chicas gritando cosas tiernas, malentendidos o fanservice que nos relajen, salvo en momentos muy puntuales; en contraposición, Hyouka puede ponerse un poco densa en la medida que exige mucha atención a los diálogos para seguir la línea de los razonamientos propuestos. Esto último lo compensa la dirección haciendo sonar a los diálogos naturales y acompañándolos con un apartado visual que vuelta todo más estimulante y entretenido.
También habrá aquellos que vean esta serie como un romance y se queden un poco decepcionados con el final abierto. No es mi caso, pero es algo muy recurrente. Hay que tener en cuenta que Hyouka nunca fue un romance y que en realidad es una historia sobre lo maravilloso de lo cotidiano y vivir al máximo la juventud. El romance en esto tiene mucho que ver, pero no es precisamente un pilar.
Si nos concentramos a puntos negativos que veo, puedo mencionar 2. El primero tiene que ver con esa exageración que mencioné al principio. Si bien en la mayoría de los casos este recurso cumple con su propósito de volver emocionante lo cotidiano, en casos concretos puede dar lugar a un dramatismo que se sienta un poco fuera de lugar con el resto de la serie. Desgraciadamente para sus fans –y para mí- la protagonista de esos momentos suele ser Ibara y sus problemas de autoestima. Por otra parte, en algunos casos los misterios pueden resolverse de formas muy repentinas cuando un se espera que estos duren un poco más, lo llega a sentirse anticlimático.
__En conclusión, Hyouka es un oasis en medio de un yermo desierto lleno de animés escolares que siempre muestran lo mismo de la misma forma. Su vitalidad está en retratar estos eventos desde un punto de vista único, curioso y dispuesto a ver como esas cosas que creíamos simples e intrascendentes esconden detrás misterios cautivadores. Esa magia esta perfectamente lograda gracias al increíble trabajo de Kyoani y a la buena escritura que construye sólidamente los misterios a través de buenos razonamientos. Sus personajes son muy interesantes y conforman interacciones capaces de cautivar tu interés. Dicho todo esto, recomiendo muchísimo este animé y espero con ansias una segunda temporada algún día.
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