
a review by fedefede99

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La temporada de verano de 2022 fue polémica. Se llegó a hablar de “la peor temporada de la historia”. A la distancia parece una exageración sin ningún tipo de justificativo; pero viendo sus títulos, en contexto, no parecía para tanto. Quizá en donde sí haya consenso es en considerar que fue floja a más no poder. Salvo algunas series como Made in Abyss o Yofukashi, la gran mayoría pasó con entera discreción. Entre tanta serie sin demasiada lumbre figuraba Lycoris Recoil, un animé original de A1 pictures, y rápidamente se ganó las miradas de muchos espectadores y buenas criticas en MAL.
Podemos decir, en primera instancia, que el éxito de Lycoris se vio por su excelente dirección y la animación fluida, algo propio viniendo de A1, y también la aparición de un agente inesperado: Hideo Kojima, el creador de la franquicia Metal Gear Solid. Su recomendación en Twitter provocó el interés en más de uno, sobre todo si tenemos en cuenta que este hecho fue noticia en varios medios sobre el tema. Cabe preguntarse si estos dos motivos –demasiado superficiales, hasta ahora- son suficientes para considerar a Lycoris Recoil como una buena obra… bueno, también hay un tercer motivo, el bendito yuribait; ya hablaremos de eso.
Muchos consideran que un animé de A1 Pictures es sinónimo de una serie buena y que su calidad está más que asegurada; pero ese no es mi caso. A lo sumo eso me indica que el animé va a tener un gran apartado técnico. Acá no defrauda, por lo que en principio relativizo el primer argumento en favor de Lycoris. Tenemos que ver entonces si la serie tiene una historia enganchante, si los personajes son buenos/carismáticos o si hay algo más allá de lo técnico que te genere deseos de verla. Antes de eso, dediquémosle unas palabras a los valores productivos. Las escenas de acción son lo mejor trabajado que tiene. La fluidez, las tomas y la composición generaban en el aire la tensión que una escena de disparos o una lucha cuerpo a cuerpo debían tener. También se aprovechaban bastante del entorno, sea en lugares cerrados o al aire libre para la composición. Por otra parte, en los momentos más tranquilos, la fluidez característica se mantenía aun en la simpleza de los personajes o las acciones; los diseños eran expresivos y eso ayudaba mucho en los momentos más cómicos.
Ahora sí conviene hablar del contenido de la obra. Ya casi todos conocemos el famoso refrán que dice “el que mucho abarca poco aprieta” y eso se ve claramente plasmado en Lycoris. Para analizar mejor este punto conviene hacer un corte y dividirla en 2: los primeros 9 capítulos y los últimos 4. Al principio nada parece muy problemático porque entendemos que esta serie está introduciéndonos a sus personajes y buscando que simpaticemos con ellos. Tenemos una serie que funciona con momentos cómicos que rozan el slice of life y momentos de acción, todo muy bien balanceado. En estos episodios se nos presentan historias autoconclusivas pero que se conectan con lo que luego se convertiría en la historia principal. De este modo, vamos conociendo distintas subtramas: la de la misma organización, la de los antagonistas, la de Alan, la del pasado de Chisato, la del tráfico de armas, entre otras. Hasta acá todo parece ir bien: no tiene nada disruptivo o muy destacable, pero así y todo se deja mirar y hasta puede volverse algo interesante por algunos momentos. Sin embargo, conforme nos acercamos al noveno capítulo ya empezamos a percibir un problema: se nos siguen introduciendo más y más historias a la vez que no se desarrollan las anteriores; el tiempo se está agotando.
Terminado el noveno capítulo, el último antes del clímax, desconocemos todavía los objetivos de ambos bandos. Hasta este momento podemos pensar que todavía alcanza para tirarnos toda la carne al asador al final. La realidad era que, teniendo la producción que tenía y las constantes alusiones que se daban por medio de la simbología, –no voy a dar demasiados detalles para no spoiler pero el que vio esta serie sabe de lo que hablo- había expectativas. Pero acá es cuando todo empieza a caer en picado. La escritura alcanza niveles muy altos de mediocridad y se acobarda considerablemente. Nada de lo que se venía prometiendo con sus alusiones o con las consecuencias de los acontecimientos más importantes se terminan cumpliendo; lo peor venía con resoluciones sumamente ridículas a problemas que parecían imposibles de resolver y que le veían la cara de estupido al espectador. Era sorprendente como los fans en este punto se hacían la película pensando y especulando eventos y un final infinitamente más interesantes que el decepcionante que tuvo. Y lo más sorprendente es que, aun cuando fue lo opuesto a lo esperado y prometido, eso no impidió que su popularidad y su valoración en páginas como ésta o MAL siguiera subiendo.
De los personajes, el único del que puedo hablar un poco es Chisato. Ella logra cumplir su cometido de chica simpática y agradable, aunque a veces su actitud pueda sacarme un poco de quicio. También tiene sus momentos interesantes, sobre todo cuando reflexiona sobre lo que es el valor de la vida. Considero que es un buen personaje, o al menos eso diría antes de los últimos 3 capítulos. Al final de la serie vemos un cambio de actitud en ella que es bastante extraño y que choca con cómo se nos había planteado. Podríamos decir que adopta actitudes antiheroicas y un punto de vista sorpresivamente conservador. Su principal fuerte y atractivo –yuristas abstenerse- es su relación con Takina. En general es una dupla que cumple pero que no destaca demasiado, siendo Chisato la que más pone de su parte. Takina si bien tiene un leve cambio en su personalidad tampoco termina destacando demasiado y hasta se estanca a los pocos episodios por quedar opacada por su “amiga”, aunque hay momentos es lo que sí parece tener más sentido común que la rubia. No hablaría de la hacker de no ser porque es la responsable la mayoría de los guionazos y agujeros de trama. Del resto de las lycoris y los antagonistas queda por decir que son lo más desperdiciado que tiene la serie. Desde el principio sabemos que las lycoris son una organización secreta que mediante el control social y procedimientos poco éticos -como la desaparición de criminales- le esconde toda clase de crímenes y actos de terrorismo a la sociedad civil, pero ello no se trata pese a ser sin duda mucho más interesante que lo que al final sí trató la serie; cuando parece que van a desarrollarlo, se echan para atrás de la forma más estúpida posible, como si le diera miedo tocar un tema medianamente serio y sustancioso.
A modo de conclusión, diría que le queda demasiado grande el título de “mejor animé de la temporada” porque es bastante mala y vendehumo. Dio alusiones a eventos que nunca sucedieron, recurrió al cebo yuri para contentar a los fans menos exigentes –y hasta en eso también dejó mucho que desear xd-, perdió el tiempo desarrollando historias que no iban a nada o que tenían resoluciones estúpidas o se echaban para atrás. O sea, literalmente hay un episodio en el que las protagonistas van a comprar ropa interior. Hubo ideas interesantes, como el concepto de las lycoris, las disputas entre los distintos puntos de vista de varios personajes o el manejo del misterio en los primeros episodios, pero nunca hubo intención de explorarlos. Solo la buena producción estuvo a la altura siempre. Del resto, se recurrió a un par de memes para mantenerla relevante en su emisión, como los chistes de caca de Takina, la infame escena de los muslos de Chisato y el momento en que Takina se “choca” con Chisato. No hace falta aclarar que ninguno de éstos es en particular gracioso...
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