Voy a serles sincero y directo: nunca en mi vida detesté tanto un animé como éste. Hay una serie de sensaciones contradictorias que me generan fuerte rechazo. En primer lugar, es fácilmente apreciable un gran potencial que veía su estudio, Cloverworks, en este proyecto. Que la serie haya sido hecha por el mismo estudio a cargo del animé más popular de esa temporada, Sono Bisque Doll, y que, aun así, le hayan dado más mimo en animación, no es un detalle menor. Voy a explicar en este caso por qué considero que esta serie es mala y cuáles son las contradicciones que la vuelven algo nefasto aun con el gran despliegue técnico.
Antes de empezar mi tiradera debería mencionar un par de cosas que si me parecieron positivas de la experiencia. Como acabo de mencionar, la animación es superlativa a punto tal que es difícil imaginar su calidad si nunca viste un poquito de ésta. Con un par de frames de algunos capítulos basta para apreciar el detalle, la dedicación y el aprecio que Cloverworks desplegó al hacer esta obra. También destaca fuertemente la parte musical, especialmente con su último capítulo. Por otro lado, a pesar de que considero aburrida a la serie –y, como verán a futuro, es el mejor cumplido que le tengo reservado- debo destacar algunos capítulos que sí me parecieron buenos: el de la chica que le quiere tocar una canción a la protagonista y los dos últimos capítulos. Éstos no cometen los errores que iré mencionando a continuación.
Ahora vayamos a lo peor de la serie: el infame fetiche de patas. Akebi chan está lleno de fetiches extraños y escenas bastante sugerentes a pesar de ser para toda la familia si nos guiamos por el contenido general de la obra. La mayor parte del tiempo es incómoda de ver: es muy infantil para que le guste a un adulto y muy turbia para que la mire un niño; simplemente nefasto. En el capítulo 3 se llega al pico más bajo en este aspecto: Akebi tiene una extraña fijación con las piernas de la presidenta del salón y la presiona para que se saque fotos y se las mande (¿?). La muchacha después de mucho deliberar en su casa decide hacerlo y enviárselas, dando lugar a uno de los momentos más fuera de lugar que he visto en una serie cuando se nos muestra la foto en cuestión.
No me malentiendan. Mi postura no es moralista: no me molesta que las series tengan fanservice, lo que me molesta es que ésta en particular lo tenga por estar tan fuera de la esencia “pura” que se nos quiere vender. Incluso llegó un punto en que pensé que sería una buena idea un giro yuri, porque al menos eso le daría sentido a las todo ese trasfondo sexualmente sugerente; pero está claro que no hay una intención artística de reflejar el autodescubrimiento de las chicas, puesto que si así fuera lo haría de otras maneras; sino que es simplemente un fetiche infame para calentar otakus loliconeros y, por tanto, carece de cualquier justificación posible. Siendo justos, también debo recalcar que a partir del capítulo 4 la serie baja mucho los decibeles, pero aún así siempre te trae alguna que otra sorpresita –y pensemos que el animé suavizó mucho de lo hay en el manga.
Los personajes son extremadamente monótonos. Diría que son instrumentos de una sola nota. Son simples incluso para los estándares de los slice of life. Akebi solo se caracteriza por ser feliz todo el tiempo y no mucho más. Me hubiese gustado que hubiera algún personaje que le tuviera algún rechazo al principio o que desarrollara una rivalidad con alguien para que podamos ver a la protagonista en otras facetas. Por otra parte, que sea un personaje con un déficit de atención tremendo tampoco hace que pueda simpatizar con ella. Su rol como sol no me termina de convencer- Koharu de Slow Loop, sin ser la gran cosa, tiene muchas más facetas y cumple su mismo rol superlativamente-. Las amigas tampoco se quedan atrás. Con decir que la primera vez que vemos a su mejor amiga, Erika, la encontramos cortándose las uñas de los pies y luego oliendo el cortaúñas, ya digo todo. No hay un conflicto o algo que le dé forma a los capítulos. Todo es muy contemplativo, estático. Por supuesto, en este sentido Cloverworks puso toda la carne al asador y le vendió la serie por los ojos a la mayor parte de los espectadores; pero que un slice of life tenga personajes poco carismáticos vuelve a la serie poco digerible, incluso teniendo la producción que tiene.
En conclusión, Akebi Chan es una serie bastante mala pero con una animación que disimula todo muy bien. Flojea en personajes y __en muchos momentos decirle “aburrida” es hasta un cumplido teniendo momentos tan infámes y fuera de lugar.
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