
a review by FranCavs

a review by FranCavs
Este es mi primer texto en Anilist. No soy muy fan de escribir reseñas, pero sí de hacer pequeños ensayos que resuman lo que una obra me hizo sentir o pensar.
No busquen algo demasiado elaborado: prefiero que se sienta como una charla, como alguien liberando las ideas que le quedaron después de leer.
Suelo escribir cosas así en Twitter, y esta vez quería probar qué onda por acá.

Hay lugares donde el tiempo se detiene.
En Usemono Yado, la gente que no pertenece del todo al mundo se queda en una posada especial.
No están vivos, pero tampoco se fueron. Dejaron un objeto atrás, aunque normalmente, no es importante el objeto en sí, sino lo que este significa: un recuerdo, una promesa o una despedida que quedaron a medias.
Lo lindo del manga es que no busca darle valor a cosas tangibles, sino a los recuerdos que guardamos por ellos. Un pedazo de tela puede ser el último recuerdo de un ser querido.
En esas pequeñas cosas queridas se esconden las verdaderas pérdidas.
Mientras lees, te das cuenta de que nada cambia el movimiento del mundo.
La vida sigue, encuentren o no el objeto el mundo no se detiene, aún si algo importante para vos se fuera.
La vida y la muerte pasan como una estación más, sin grandes finales ni despedidas, y hay simplemente un dejar ir.
Usemono Yado no te miente: a veces, aunque encuentres lo que estabas buscando, eso no te devuelve nada.
A veces sólo te ayuda a seguir adelante. Y eso también está bien.
Akari Mizunashi, protagonista de mi obra favorita, dice que no hay que apegarse a los recuerdos, hay que mirar hacia adelante felices, y no tener miedo al cambio.
Pero, a pesar de todo, seguimos buscando.
Nos aferramos a las cosas pequeñas: recuerdos, canciones, fotos quizás gastadas.
Encontramos significados en todo: en una palabra, en un objeto, en lo que sea.
Capaz sea algo tonto, yo no lo creo, pero sin dudas es una cosa linda que tenemos.
Aunque el universo no nos deba una respuesta, nosotros la buscamos.
Queremos encontrarle sentido a estar, a perder, a recordar y a querer. Es como si encontrar significado, aunque sea por un rato, fuera una forma de rebelarnos contra lo absurdo de existir. O tal vez es simplemente lo que nos hace humanos.
Usemono Yado expresa que está bien buscar, aunque sepamos que, al final, todo queda en manos del destino.
En Manos del Cielo
Dicho lo dicho, me gustaría cerrar con una frase de la obra, que creo que sintetiza todo lo que quise decir:
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