

Antes que nada, quiero aclarar que no soy muy fan de escribir reseñas, pero sí de hacer pequeños ensayos que resuman lo que una obra me hizo sentir o pensar.
No busquen algo demasiado elaborado: prefiero que se sienta como una charla, como alguien liberando las ideas que le quedaron después de ver el anime.
Crecer y Soñar
Repitiendo la preciosa analogía del ticket de tren sin destino, crecer es subirse a un tren sin saber a dónde va. Cada estación trae algo: dudas, descubrimientos, miedos y alegrías. Subirse no significa tener todo resuelto; es aceptar que el viaje en si mismo es valioso.
Un motor invisible
Aunque el padre de Potte no está, su recuerdo la acompaña constantemente. Cada foto y cada momento que ella revive funciona como un puente entre su pasado con él y las decisiones que tiene que tomar. Es esa fuerza silenciosa que la impulsa a seguir.

Pequeños sueños que iluminan
Me encanta que en Tamayura cada una de las chicas persiga sus propios sueños. Al final un sueño es la mezcla de lo que te apasiona y lo que querés lograr, y verlas tan motivadas a seguirlos es algo que me llena mucho. Cada uno de sus pequeños pasos tiene su propio brillo, y verlas avanzar te hace sentir que también vos también podés animarte a tus cosas.

Potte encuentra en la fotografía su refugio y su guía, mostrándome que los lazos con los demás son importantes para avanzar. Maon con su enorme catálogo de cosas por hacer me enseña que, por más complicado que parezca, siempre hay espacio para intentar todo lo que uno se proponga. Kaoru me enseña que ayudar a los demás sin esperar nada a cambio llena el corazón de forma incomparable. Y Norie, con su pasión por la pastelería, me hace ver que poner amor en lo que creamos puede alegrar tanto a otros como a uno mismo.
Juntas, me recordaron que no hay un único modo de avanzar: cada camino, por pequeño que parezca, puede brillar con su propia luz.

Los sueños de ellas no son metas a alcanzar rápidamente. Son estaciones de un viaje que merece disfrutarse, momentos que se construyen paso a paso, donde incluso el miedo y la duda tienen lugar.
Al final, es paso a paso
El viaje de Tamayura no va de alcanzar grandes metas ni de resolver conflictos enormes. Es el viaje de cuatro chicas que, en medio de la incertidumbre de la adolescencia, encuentran en sus sueños, en su compañía y en la memoria de quienes las sostienen la fuerza para seguir adelante.

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