Si llegas a ver algún punto verde sobre el cielo, o quizá una ráfaga de viento te aviente hacia atrás, no te alarmes, quizá estás viendo a una maid volando de regreso a casa, quizá estés viendo a Tohru, la peculiar sirvienta dragón de Kobayashi San...

Es así que el eje sobre el cual girara la serie será la nueva convivencia entre Kobayashi y su (no deseada) sirvienta dragón, así como a la forma en que esta irá acostumbrándose a las formas humanas. Y es que ver a Tohru siendo "humana" es bastante divertido gracias a sus caras, a sus intentos por imitar y sobre todo a los malentendidos entre lo que cree que esta bien y lo que no (como la cola de dragón) sin olvidar claro, su tremendamente obvio afecto hacia su nueva "jefa", siendo una apuesta arriesgada el presentar una pareja así tan abiertamente (acierto total). Y kobayashi no la tendrá mucho más fácil porque de pasar a tener una vida bastante simple y tranquila (aburrida) ahora sus días estarán dedicados a lidiar y aleccionar a Tohru en las artes de comportarse bien y al mismo tiempo de aprender de esta y su alegre sentido de la vida, siendo que poco a poco, ambas van cambiando como personas y posteriormente, como familia, gracias a la inclusión de la pequeña dragón Kanna chan.

Porque es precisamente con la llegada de Kanna que la vida de nuestras protagonistas comienza a cambiar más rápidamente pues posterior a ella se encuentra con la "sobre saliente" dragona prehispánica Lucoa y su pequeño anfitrión Shota; y a ellas se suman el "temible" dragón y gamer Fafnir y su rommie y compañero de Kobayashi, Makoto. Y por si no fuera poco, también llega Elma, otra dragona a la cual le encanta la comida. En fin que poco a poco la casa de Kobayashi comienza a ser el punto de encuentro para todas estás personas, volviéndose una pequeña familia draconiana... Y así, de manera simple pero efectiva, la serie nos presenta su verdadera esencia: La familia. Porque diferencias aparte, lo que sobresale del resto es que a todos ellos los une un silencioso afecto, siendo que personalidades tan dispares como Makoto y Fafnir aprenden a convivir y a aceptarse los unos a los otros. Y nuestra familia "principal" es el mejor ejemplo porque de a poco Kobayashi se acostumbra a despertar con los buenos días de Tohru, o a despedir a Kanna para el colegio y son esos pequeños momentos tan cotidianos lo más dulce y efectivo de la serie.

Con todo lo anterior, no es de extrañar que Kobayashi-san tenga pocos puntos débiles (quizá porque no desea ser tan profunda) siendo que personajes como Lucoa o Riko (la amiga de Kanna) pueden llegara tener escenas bastante repetitivas, fuera de lugar y por ende molestas para el espectador. Más allá de dicho fanservice, la serie cumple bastante bien lo que ofrece sin complicarse de más.
Respecto al trabajo técnico de la serie, podemos estar seguros de un alto nivel de animación (como todo lo que hace este estudio). Cortesía de Miku Kadowaki, estamos ante personajes bien definidos y que logran diferenciarse los unos a los otros de manera fácil, ya sea por su vestimenta o rasgos físicos tanto en su forma humana como siendo dragones, teniendo bastante fluidez de movimientos. Respecto a Kobayashi ella también tiene variedad de expresiones, las cuales logran imprimir el sentimiento exacto a cada situación, haciendo su papel de humana conviviendo con dragones algo natural y creíble. Caso aparte merece Kanna, porque, pues Kanna es un rayo de luz... En cuanto a sus escenarios, si bien son lugares genéricos, el detalle continua presente y su colorida paleta va acorde al ritmo alegre de la obra.

Ya entrando en el aspecto sonoro, la serie cuenta con bastante variedad de temas, tanto instrumentales como los vocales, siendo en su mayoría tonadas alegres y que impulsan los momentos y ridiculeces en pantalla, aunque hay uno que otro que evoca más nostalgia. Los temas principales son el OP "Aozora no Rhapsody" cortesía de la banda J-pop fhána mientras que el ED es el tema "Ishukan Communication" cantado por las seiyū de la serie. El primero es bastante alegre y desparpajado (aunque el visual no tiene mucho sentido) mientras que el ED logra dar un adecuado cierre a cada episodio.
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Para aquellos que somos asiduos a los trabajos de KyoAni (o al menos nos gusta su estilo) Kobayashi san es un soplo de aire fresco gracias a esa candidez y desfachatez que nos muestra. Teniendo una historia que es poco menos que un sinsentido, pero llenándola de corazón, un adecuado trabajo técnico, unos personajes bastante fáciles de querer y una situación loca tras otra, Kobayashi-san y su maid dragón es una de las mejores (y más divertidas) historias de KyoAni en tiempos recientes, y todo gracias a sus aladas criaturas...
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