Este texto asume familiaridad con Fate/Stay night y el Nasuverso en general, pero no incluye ningún tipo de spoilers.
__He perdido la cuenta del número de veces que he visto a alguien preguntar por dónde empezar a ver _Fate___. La respuesta más habitual suele ser que Zero... y es normal: además de ser un thriller bastante cojonudo, es la entrada más accesible a la franquicia por su tono serio y considerables valores de producción. Una vez la ves y te enganchas, le puedes poner mejor cara a los oscuros orígenes de la franquicia. Pero, de primeras, nadie quiere meterse 50 horas de una novela vendida como el juego en el que te puedes follar a la versión genderbended del Rey Arturo.

Ciertamente, ufotable, Yuki Kajiura y compañía han hecho mucho por lavar la imagen de Fate (sobre todo en Occidente), vendiendo una estética intensa y mística. Sin embargo, antes de que la adaptación de Kara no Kyoukai cambiase la manera de entender visualmente el Nasuverso, cuando Stay night era un éxito solo dentro de su nicho, la obra ya había recibido un anime. Esta interpretación tiene mala fama entre los fanáticos de la franquicia por mezclar elementos de diferentes rutas, y es poco querida entre los espectadores más casuales por su cierto olor a rancio. Es una serie de 2006, producida con lo justo y planteada como una obra independiente, a lo mucho conectada con la novela visual cuyas ventas probablemente era su misión mejorar, pues tampoco había mucho más multimedia que vender.
No sería impopular tildarla de "un poco cutre", pero es una cutrez que se siente coherente con el desparrame de ideas, algo estúpidas pero interesantes, de la obra original. Al menos, más que la seguridad blockbustera de lo que vendría después. Es la única versión sobre la que Zero no proyecta su alargada sombra, y en ese sentido, resulta mucho más honesta y pura: la adaptación en la que puedes ver cómo Nasu era un universitario cuando se le ocurrió toda esta fumada. ¡Mirad esta escuela! ¿Qué grita más "años 2000" que fondos poco texturizados con rayos de sol en una capa separada? __Puedes saber exactamente la velocidad a la que están rotando solo con mirar este _frame___, y repiten el recurso en todos los exteriores.

La historia de Shirou y Saber es, de todas las rutas, la más centrada en el romance, un hilo conductor que guía la trama sin que gran cosa obstaculice su desarrollo o quite protagonismo a la pareja. En ese sentido, también __es la que responde de manera más directa a la fórmula tradicional del nakige__: primero, una introducción relativamente ligera con bastante comedia que va derivando a un intermedio meloso, seguido de una separación trágica y rematando (en ocasiones) con una reunión emotiva.
Reconozco que mis manos están llenas de quemaduras de tercer grado de tanto jugar con fuego. Ni siquiera es la primera vez que dedico un post a decir que la adaptación cuestionable y enterrada de una novela visual me gusta más de lo que debería... pero voy a arriesgarme a proclamar que, en general, la Stay night de Deen no es necesariamente que la Unlimited Blade Works de ufotable. Incluso apostaría por que muchos fans de la franquicia disfrutarían de su visionado como la única adaptación de la primera ruta, una que ayuda a entender mejor el significado de todo lo que sucede en arcos posteriores e incluso en Zero. Con respecto a la película de UBW... bueno, esa igual sí que es un puto desastre.
Pero, volviendo a la serie de 2006.
Creo que el mal recuerdo de mucha gente viene del rechazo producido por un protagonista tan idealista como Shirou y un sistema de magia lleno de frustrantes excepciones. Ambos elementos son ciertos. No creo que Emiya sea un mal personaje, pero por el propio concepto de la visual novel, no se desmarca de otros de su quinta hasta que en rutas posteriores se examinan a fondo sus ideales. Con respecto a la incomprensibilidad de sus reglas, parece que inventarse excepciones para justificar nuevos conceptos locos es deporte olímpico en TYPE-MOON. La primera vez que llegas al final de una ruta y la serie pretende que entiendas lo que es el Angra Mainyu, es normal querer pegarse un tiro en la sien. Pero, cuando llevas suficientes horas de franquicia a tus espaldas, se desarrolla un gusto culposo por tratar de entender todo el trasfondo posible de esta cosa. Puede que sea síndrome de Estocolmo, no lo niego, pero hay una textura específica en esta narrativa confusa, solo posible en nichos tan concretos, sin la que Fate sería muchísimo menos idiosincrática.

Cambiando radicalmente de tema, puede que el apartado mejor considerado de la obra sea su banda sonora, compuesta por Kenji Kawai, y que no solo responde fantásticamente a la estética dosmilera en comparación con la interpretación de Fukasawa, sino que esgrime una variedad de la que Kajiura, por muy buena compositora que sea, no puede presumir.
Al final me he ido por las ramas sin articular un discurso claro. Puede que Fate/Stay night no tenga lo necesario para ganar el premio a "Anime del Año", pero carga con mucha más idiosincrasia de la que se le atribuye. Está __injustamente olvidada como una adaptación prescindible e inferior a la época post-_Zero_, cuando, a mi entender, resulta más satisfactoria que la mayoría de spin-offs que esta sobreexplotada franquicia ha recibido. Es una cápsula del tiempo__, una rara avis que nos habla del origen de esta colosal saga, que de tanto derivar y apilar contenido, ha retraído por completo su esencia inicial, cruda como ella sola, para bien o para mal, hasta volverla casi imperceptible.

Así que, si os interesa tener una imagen más auténtica de la serie que ya creíais conocer, perdéis el culo por el anime loco de los 2000s o sois unos fans acérrimos de la franquicia pero habéis evitado esta adaptación a toda costa... ¡dadle un tiento! Y si nunca os habéis puesto con el Nasuverso y os veis con ganas... ¿por qué no dejar que este sea vuestro primer paso? Para mí, y para mucha gente, fue el principio de todo.
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