Antes que nada, quiero aclarar que no soy muy fan de escribir reseñas, pero sí de hacer pequeños ensayos que resuman lo que una obra me hizo sentir o pensar.
No busquen algo demasiado elaborado: prefiero que se sienta como una charla, como alguien liberando las ideas que le quedaron después de ver el anime.

El peligro de las palabras y el silencio como forma de sobrevivir
Kokoro ga Sakebitagatterunda no trata de aprender a hablar, sino de entender por qué alguien puede elegir callarse para poder seguir viviendo, después de descubrir que las palabras pueden hacer daño.
Cuando las palabras dejan de ser inocentes
En algún punto de la infancia, todos aprendemos que las palabras importan. Pero no lo aprendemos de la misma manera. Para algunos es una enseñanza gradual; para otros, una advertencia. Para Jun no es una enseñanza: es una conclusión.

Jun entiende que habló de más. Cree que decir lo que dijo estuvo mal. Y no entiende que hizo mal (porque realmente, no hizo nada mal), por eso encuentra una respuesta posible: no volver a hablar. Como un castigo autoimpuesto, siendo la única forma que encuentra de no equivocarse.
“Las palabras pueden herir”
Cuando Jun dice que las palabras pueden herir y que uno nunca se puede retractar, dice algo casi infantil. Y, sin embargo, absolutamente cierto. Ahí fue donde yo me quebré.
Porque Jun tiene razón. Las palabras pueden herir. Incluso sin intención.

Incluso dichas desde la torpeza, desde la inmadurez o desde una emoción mal expresada. No hace falta decir algo elaborado para lastimar a alguien, solo con decirlo alcanza.
El problema es que Jun no vive esa verdad como una advertencia, sino como una ley sin excepción.

Para ella no existe el “no quise decir eso”, ni el contexto, ni la posibilidad de reparar: una vez dichas, las palabras quedan. Llevada a ese extremo, esa certeza vuelve al lenguaje inhabitable y la convence de que hablar es siempre una forma de dañar, haciendo del silencio y su encierro en el huevo la única manera de no herir a nadie.
El silencio cumplió su función. Protegió, contuvo, permitió seguir. Pero llega un punto en el que ya no es la única forma de existir. No porque hablar deje de doler, sino porque deja de destruir.

Kokoro ga Sakebitagatterun da. no es una historia sobre aprender a hablar, sino sobre entender cuándo callarse deja de ser la única opción para sobrevivir. Respeta el silencio. Y recién cuando la voz puede existir sin convertirse en arma, le permite volver.

7.5 out of 9 users liked this review